Co-working: la forma de trabajar de los millennials

Desde el 2006, año en que Michelle Bachelet ganó la segunda vuelta presidencial en Chile, hasta hoy, los espacios colaborativos de trabajo se han estado duplicando año tras año.

Los espacios colaborativos de trabajo, conocidos también como coworks, son lugares físicos en donde emprendedores, trabajadores independientes y profesionales se juntan para trabajar en sus proyectos.

A diferencia de un oficina típica, que es utilizada por una sola organización, los coworks son ocupados por personas de diversas profesiones y empresas, quienes comparten el valor de la cooperación.

Un aspecto importante de estos espacios de trabajo es su ambiente especial, el cual recoge lo mejor de los cafés (energía, entorno social) y de las oficinas tradicionales (funcionalidad, productividad), o, mejor dicho, una mezcla de un hotel residencial y un grupo de Facebook.

Este concepto fue inventado el 2016 por Brad Neuberg, un desarrollador de software que, habiendo dejado un trabajo que no le satisfacía, comenzó a hacer trabajos freelance de día (consultoría) y por las noches se dedicaba a lo que más le apasionaba (programar desde su casa).

En aquel momento, se dio cuenta que algo le faltaba, que lo comenta en la siguiente entrevista:

Lo interesante es que, a partir de ese concepto, nació un nuevo mercado inmobiliario que se ha puesto cada vez más competitivo, de manera que los negocios de esta industria han tenido que innovar continuamente, como es el caso de We Work.

We Work comenzó el 2010 con una sola sucursal en Brooklyn, Nueva York, y hoy tiene más de 270 ubicaciones en 90 ciudades alrededor del mundo. Lo bueno de esto es que puedes tomar tu computadora e ir a trabajar a cualquiera de estas ubicaciones (siempre y cuando pagues por un plan, obviamente).

La agencia de marketing en donde trabajo, Canal Online, en octubre se va a trasladar a un WeWork en Santiago. Si me nacen las ganas de vivir en Seoul (Corea del Sur) y seguir trabajando en la misma empresa, podría conversarlo con mi jefe e irme a trabajar al WeWork que está allá. ¿No es genial?

Sucursal de WeWork cerca de la Casa Blanca, Washington, DC
Sucursal de WeWork cerca de la Casa Blanca, Washington, DC

WeWork invierte mucho dinero en investigación y desarrollo de tecnologías que promueven el crecimiento de comunidades.

Por un lado, crearon su propia red social en la que puedes intercambiar servicios con otros miembros de WeWork, como intercambiar dos horas de redacción por cuatro horas de diseño gráfico. Además, lanzaron su propia tienda online que ofrece suscripciones de servicios y softwares (Upwork, Salesforce, Slack, etc.) a precios con muy buenos descuentos.

Esta compañía no está conforme con ofrecer solamente arriendo mensuales de espacios de trabajo. Además de colegios, la empresa está añadiendo escuelas, departamentos y centros deportivos a sus edificios de oficina.

Si te interesa saber más sobre WeWork (espacios, planes, etc.), haz click aquí.

Se vende aire (sí, oxígeno)

Las personas que habitan en Beijing están comprando botellas con aire de las montañas en Banff, Canadá. ¿Suena loco, verdad?

Cuando en China llega el invierno, y las casas empiezan a quemar carbón para aumentar la temperatura en su interior, los niveles de contaminación se incrementan produciendo dificultades de respiración.

Personas en Beijing
Personas con máscaras caminando a través de las contaminadas calles de Beijing

El problema se agrava tanto que las personas llegan a estar dispuestas a intercambiar 50 botellas de agua por 1 botella de aire.

Pero el aire, dentro de esa botella, no es solamente oxígeno. Es aire que se extrae de lugares como este:

Parque Nacional Banff, Canada

El aire, como recurso “infinito”, al parecer ahora es finito, razón por la cual ahora estamos dispuestos a pagar por él: por un bien escaso.

¿Cuánto pagarías por una botella de esas?

 

Algo está cambiando…

Casi 4 de cada 10 norteamericanos son freelancers que trabajan desde sus casas (Upwork/Freelancer Union).

Y ese número sigue aumentando, ¿por qué?

Cuando las operaciones del negocio nos exige estar haciendo lo mismo una y otra vez durante semanas, nos sentimos profesionalmente estancados.

Eso ocurre cuando somos otra pieza más de la máquina que produce un commodity…

Eso ocurre cuando somos buenos siguiendo instrucciones…

Eso ocurre cuando nos sentimos amenazados por la tecnología…

Y, cuando sentimos que el sendero se vuelve cada vez más estrecho e incómodo, buscamos otras rutas.

Rutas menos transitadas…

Rutas que llevan a destinos diferentes al del sendero principal…

Rutas, aunque no marcadas en el mapa, con vistas que roban el aliento.

Millones de personas alrededor del mundo están emprendiendo esos viajes, ellas mismas trazan su camino en sus mapas, ellas mismas escogen qué aprender y ellas mismas escogen qué ofrecer al mundo.

El mundo las conocen como freelancers.

¿Qué son los freelancers?

Los freelancers son personas que ofrecen su expertise sobre algún tema, trabajan por resultados y de manera independiente.

Puedes, por ejemplo, pedirles que te diseñen un logotipo o que escriban un artículo para el blog de tu web, y pagarles sólo por resultados entregados.

Ahora, puedes atender solicitudes específicas y puntuales de tus clientes sin tener que crear una relación empleador-dependiente con personas que tienen el conocimiento necesario para realizarlas.

Existen múltiples sitios web que conectan a empresas con freelancers, pero las que he utilizado son Upwork y Freelancer.com. Aunque Upwork tiene mejor usabilidad, el lenguaje de la plataforma sólo está en inglés.

¿Qué opinas sobre esta modalidad de trabajo? ¿Tendrías a personas en tu empresa trabajando de manera remota y por proyectos?

Cómo hacer marketing digital a un restaurante

Para mi, el marketing digital son todas aquellas acciones que realizamos en internet con el fin de comunicar nuestra propuesta de valor a un mercado previamente definido.

¿Esto implica la captación de nuevos clientes?

Sí.

¿Seguir comunicándonos con nuestros clientes actuales?

También.

En definitiva, hacer marketing digital es utilizar otro canal más para comunicarnos con nuestros actuales y potenciales clientes.

Es importante que esto lo sepa todo dueño de restaurante porque sus clientes, en la mayoría de los casos, están a su alrededor (físicamente).

Sus esfuerzos, por lo tanto, deberían estar en hacer que vuelvan a comer a éste y no buscar clientes que vivan o trabajen a 10 kilómetros de la ciudad.

Cerca del lugar donde trabajo hay un restaurant dentro de un hotel que me gusta mucho.

Las personas que trabajan ahí son muy cordiales, el lugar no es bullicioso y siempre innovan en sus platos.

Plato de atún

Aunque no es tan barato, como para ir a almorzar todas los días, el lugar es perfecto para ir de vez en cuando con tu compañero de trabajo o tu jefe (si es que mantienen una buena relación, obvio).

De hecho, las veces que voy a almorzar al restaurante, voy siempre con la misma persona: Gabriel.

Nos consideramos clientes frecuentes, pero, ¿no sería genial que lleve a otra persona a conocer el restaurante?, o, ¿que vaya a almorzar más a menudo? Claro que sí, porque de cualquier forma les estoy haciendo aumentar sus ventas.

Sea si quieres que tus clientes vuelvan a comer a tu restaurante o que lleven a un amigo o amiga a comer a él, vas a necesitar de un canal para comunicarte con ellos. ¿Cuál? El correo electrónico.

Sin embargo, para hacer que tus clientes te den su correo electrónico, tienes que ofrecerles algo a cambio de su información personal, por ejemplo: regalarles, en su próxima visita, una entrada caliente y una copa de espumante.

Para comunicar e implementar esto podrías hacer lo siguiente…

1. Crear una página web básica con un formulario de contacto.

2. Colocar un afiche o póster en la salida del restaurante que describa el beneficio de registrarse en la página.

3. Configurar una cuenta en alguna herramienta de e-mail marketing (Mailchimp o Autopilot) para enviarles automáticamente el cupón para canjear su entrada caliente y aperitivo.

Ahora que ya tienes el correo de tus clientes, puedes enviarles promociones para motivarlos a comer o tomar algo en horarios que típicamente no visitan tu restaurante, por ejemplo: enviarles, un día sábado, un cupón de despacho gratis válido sólo para horario de almuerzo.

O, podrías pedirles una reseña sobre la calidad del servicio y comida en general, para i.) mejorar progresivamente la calidad de tu servicio y ii.) atraer nuevos clientes a través de recomendaciones.

No es necesario que esta encuesta sea compleja, puede ser la típica que envían las empresas por correo, en donde calificas cuantitativamente la calidad del servicio en general.

Ejemplo Encuesta NPS

En caso de que tu cliente te califique con nota arriba de 8, podrías enviarlo a una página de recomendación de restaurantes, tipo TripAdvidor o Zomato, para que escriban una reseña e incitar a otras personas a visitar el restaurante.

Si, por el contrario, el cliente te calificó con nota inferior a 8, podrías preguntarle por los aspectos de tu restaurante que consideró que podrían ser mejorados, para que mejores la fidelización con tus clientes.

En definitiva, tienes que hacer que tus clientes más satisfechos te recomienden a sus amigos o conocidos y, quienes no lo están tanto, te digan cómo puedes hacer para que, en su próximas visitas, puedan tener una experiencia de excelencia.

¿Tienes un restaurante?

Si es así, ¿qué estás haciendo para hacer que tus clientes vuelvan a comer a él? Coméntalo abajo.

Finanzas personales: Cómo gestionar tus ahorros y presupuesto de gasto

Para mi, la razón más importante de planificar un presupuesto de gastos es poder alcanzar mis metas de ahorro de mediano y largo plazo.

En 5 años más, cuando tenga 30 años, quiero poder pagar el pie de un departamento al contado y pagar las cuotas del crédito hipotecario con una parte de mis ingresos, pero siempre teniendo un colchón financiero que me permita hacer frente a posibles imprevistos.

Los imprevistos se pueden producir por dos as:

1. Imprevistos a gastos: cuando, por causas inesperadas, debemos desembolsar dinero de forma extraordinaria, por ejemplo, pagar nuestra operación médica porque nos accidentamos andando en bicicleta.

2. Imprevistos a ingresos: cuando, por alguna razón, dejamos de recibir dinero desde alguna de nuestras fuentes de ingresos, por ejemplo, la empresa donde trabajamos decidió terminar nuestro contrato de trabajo.

Si logramos mantener este “colchón” financiero a la misma vez que ahorramos un porcentaje de nuestro sueldo mensualmente, no nos veremos obligado a contraer deudas frente a algún imprevisto y podremos cumplir con nuestras metas de ahorro.

¿Cómo deberíamos dividir nuestros ingresos?

No existe una regla que funcione para todos, pero la típica que utilizan los americanos es la regla del 60/20/20.

¿Qué dice esta regla?

Que debemos guardar el dinero, que obtenemos producto de nuestro trabajo, en tres bolsillos de diferentes tamaños:

1. Bolsillo de gastos fijos

En este bolsillo guardamos el 60% de nuestros ingresos mensuales y destinamos este dinero a cubrir aquellos gastos que se mantienen constantes durante el año.

Dentro de los gastos fijos típicamente están las compras del supermercado, el arriendo del departamento, el pago de servicios básicos (luz, agua, etc.), las cuotas de crédito de consumo o hipotecario y otros gastos imprescindibles.

Es importante revisar, a final de cada mes, el saldo de este bolsillo, ya que según su monto podremos decidir si comprar un nuevo televisor o cambiarnos de casa.

¿Nos sobra, a final de cada mes, $200.000 en el bolsillo de gastos fijos? ¡Bien! Podremos comprar un televisor de 42 pulgadas y pagarlo en 6 cuotas de $200.000.

¿Nos subieron el sueldo y ahora tenemos $400.000 extras en este bolsillo? ¡Súper! Ahora podemos pagar el arriendo de un departamento que está más cerca de nuestra oficina de trabajo.

Otra opción sería ahorrar ese dinero extra y esperar a tener el monto suficiente para comprar lo que deseamos al contado.

2. Bolsillo de gastos discretos

Aquí guardaremos el 20% de nuestros ingresos mensuales para destinarlo a gastos que podrían (o no) efectuarse.

Típicamente son gastos relacionados con entretención y ocio, por ejemplo, salidas a restaurantes con la novia, regalos de cumpleaños, libros, etc.

El porcentaje de nuestros ingresos, que vamos a destinar a este tipo de gasto, depende del plazo que nos fijamos para cumplir nuestras metas de ahorro.

Si queremos, al cabo de 5 años, tener $40.000.000 ahorrados (sea en acciones, inversiones, efectivo, etc.), tendremos que ser más discreto con los gastos prescindibles.

Para separar el dinero de este bolsillo con el de gastos fijos, podemos utilizar dos cuentas bancarias: cuenta corriente (gastos fijos) y cuenta vista (gastos discretos).

¿Por qué?

Cuando compremos un café en el Starbucks, utilizamos la tarjeta de la cuenta vista. Y, cuando vayamos al supermercado, utilizamos la tarjeta de la cuenta corriente. De esta manera, sacamos el dinero al instante del bolsillo correspondiente al tipo de gasto (y no tenemos que lidiar con la separación de gastos a final de cada mes).

En muy pocas ocasiones reviso los movimientos que se producen en mi cuenta vista, porque me volvería loco revisando cada transacción que, en promedio, son de $8.000.

3. Bolsillo de ahorros

Por último, y el más importante, es el bolsillo de ahorros donde también guardamos el 20% de nuestros ingresos mensuales.

Con el 50% del dinero que guardamos en este bolsillo (o el 10% del total), compramos acciones en empresas chilenas o estadounidenses, para obtener rentabilidad a partir de los dividendos y la compra/venta de las mismas.

Con lo restante, el otro 50%, realizamos depósitos a plazo para poder contar con el dinero en caso de alguna emergencia (por ejemplo, pagar una cirugía médica) o una compra grande (por ejemplo, un vuelo a Islas Galápagos).

La matemática es fácil: un 10% del total de nuestros ingresos van a inversiones de largo plazo y otro 10% van a ahorros de mediano plazo.

Herramientas que utilizo para gestionar mis inversiones

Google Sheets

Muchos ya saben que soy muy fanático de los productos de Google.

Utilizo casi todas sus aplicaciones incluyendo Google Sheets; una aplicación muy similar a Microsoft Excel.

En ella creo hojas de cálculo para planificar mis gastos y hacer seguimiento de mis inversiones.

Si aún no tienen la suite de aplicaciones de Google, pueden probarla gratis durante 14 días haciendo click aquí.

Banco Santander

Fui cliente del Banco Santander desde que entré a la universidad (2011), y la verdad es que no he tenido ningún problema con ellos.

Abrí una cuenta corriente y cuenta vista para dividir el dinero que destino para cada tipo de gastos.

Consorcio Bolsa

Es una corredora de bolsa en Chile que ofrece una excelente plataforma online para comprar acciones y hacer depósitos a plazos.

Recordemos que existe infinitas maneras de gestionar nuestras finanzas personales, y ésta es sólo una y la que mejor me funciona a mi. Si quieres compartir la tuya, puedes hacerlo escribiendo un comentario abajo 🙂