Finanzas personales: Cómo gestionar tus ahorros y presupuesto de gasto

Cómo gestionar tus ahorros y presupuesto de gastos

Para mi, la razón más importante de planificar un presupuesto de gastos es poder alcanzar mis metas de ahorro de mediano y largo plazo.

En 5 años más, cuando tenga 30 años, quiero poder pagar el pie de un departamento al contado y pagar las cuotas del crédito hipotecario con una parte de mis ingresos, pero siempre teniendo un colchón financiero que me permita hacer frente a posibles imprevistos.

Los imprevistos se pueden producir por dos as:

1. Imprevistos a gastos: cuando, por causas inesperadas, debemos desembolsar dinero de forma extraordinaria, por ejemplo, pagar nuestra operación médica porque nos accidentamos andando en bicicleta.

2. Imprevistos a ingresos: cuando, por alguna razón, dejamos de recibir dinero desde alguna de nuestras fuentes de ingresos, por ejemplo, la empresa donde trabajamos decidió terminar nuestro contrato de trabajo.

Si logramos mantener este “colchón” financiero a la misma vez que ahorramos un porcentaje de nuestro sueldo mensualmente, no nos veremos obligado a contraer deudas frente a algún imprevisto y podremos cumplir con nuestras metas de ahorro.

¿Cómo deberíamos dividir nuestros ingresos?

No existe una regla que funcione para todos, pero la típica que utilizan los americanos es la regla del 60/20/20.

¿Qué dice esta regla?

Que debemos guardar el dinero, que obtenemos producto de nuestro trabajo, en tres bolsillos de diferentes tamaños:

1. Bolsillo de gastos fijos

En este bolsillo guardamos el 60% de nuestros ingresos mensuales y destinamos este dinero a cubrir aquellos gastos que se mantienen constantes durante el año.

Dentro de los gastos fijos típicamente están las compras del supermercado, el arriendo del departamento, el pago de servicios básicos (luz, agua, etc.), las cuotas de crédito de consumo o hipotecario y otros gastos imprescindibles.

Es importante revisar, a final de cada mes, el saldo de este bolsillo, ya que según su monto podremos decidir si comprar un nuevo televisor o cambiarnos de casa.

¿Nos sobra, a final de cada mes, $200.000 en el bolsillo de gastos fijos? ¡Bien! Podremos comprar un televisor de 42 pulgadas y pagarlo en 6 cuotas de $200.000.

¿Nos subieron el sueldo y ahora tenemos $400.000 extras en este bolsillo? ¡Súper! Ahora podemos pagar el arriendo de un departamento que está más cerca de nuestra oficina de trabajo.

Otra opción sería ahorrar ese dinero extra y esperar a tener el monto suficiente para comprar lo que deseamos al contado.

2. Bolsillo de gastos discretos

Aquí guardaremos el 20% de nuestros ingresos mensuales para destinarlo a gastos que podrían (o no) efectuarse.

Típicamente son gastos relacionados con entretención y ocio, por ejemplo, salidas a restaurantes con la novia, regalos de cumpleaños, libros, etc.

El porcentaje de nuestros ingresos, que vamos a destinar a este tipo de gasto, depende del plazo que nos fijamos para cumplir nuestras metas de ahorro.

Si queremos, al cabo de 5 años, tener $40.000.000 ahorrados (sea en acciones, inversiones, efectivo, etc.), tendremos que ser más discreto con los gastos prescindibles.

Para separar el dinero de este bolsillo con el de gastos fijos, podemos utilizar dos cuentas bancarias: cuenta corriente (gastos fijos) y cuenta vista (gastos discretos).

¿Por qué?

Cuando compremos un café en el Starbucks, utilizamos la tarjeta de la cuenta vista. Y, cuando vayamos al supermercado, utilizamos la tarjeta de la cuenta corriente. De esta manera, sacamos el dinero al instante del bolsillo correspondiente al tipo de gasto (y no tenemos que lidiar con la separación de gastos a final de cada mes).

En muy pocas ocasiones reviso los movimientos que se producen en mi cuenta vista, porque me volvería loco revisando cada transacción que, en promedio, son de $8.000.

3. Bolsillo de ahorros

Por último, y el más importante, es el bolsillo de ahorros donde también guardamos el 20% de nuestros ingresos mensuales.

Con el 50% del dinero que guardamos en este bolsillo (o el 10% del total), compramos acciones en empresas chilenas o estadounidenses, para obtener rentabilidad a partir de los dividendos y la compra/venta de las mismas.

Con lo restante, el otro 50%, realizamos depósitos a plazo para poder contar con el dinero en caso de alguna emergencia (por ejemplo, pagar una cirugía médica) o una compra grande (por ejemplo, un vuelo a Islas Galápagos).

La matemática es fácil: un 10% del total de nuestros ingresos van a inversiones de largo plazo y otro 10% van a ahorros de mediano plazo.

Herramientas que utilizo para gestionar mis inversiones

Google Sheets

Muchos ya saben que soy muy fanático de los productos de Google.

Utilizo casi todas sus aplicaciones incluyendo Google Sheets; una aplicación muy similar a Microsoft Excel.

En ella creo hojas de cálculo para planificar mis gastos y hacer seguimiento de mis inversiones.

Si aún no tienen la suite de aplicaciones de Google, pueden probarla gratis durante 14 días haciendo click aquí.

Banco Santander

Fui cliente del Banco Santander desde que entré a la universidad (2011), y la verdad es que no he tenido ningún problema con ellos.

Abrí una cuenta corriente y cuenta vista para dividir el dinero que destino para cada tipo de gastos.

Consorcio Bolsa

Es una corredora de bolsa en Chile que ofrece una excelente plataforma online para comprar acciones y hacer depósitos a plazos.

Recordemos que existe infinitas maneras de gestionar nuestras finanzas personales, y ésta es sólo una y la que mejor me funciona a mi. Si quieres compartir la tuya, puedes hacerlo escribiendo un comentario abajo 🙂

Autor: Alejandro

Desarrollador de Negocios en Canal Online, agencia de asesoría y gestión digital que ayuda a empresas a captar nuevos clientes a través de internet.

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