Son las cuatro de la mañana y estoy en el agua. El lago está oscuro, hay cientos de personas alrededor y en unos minutos vamos a nadar casi cuatro kilómetros antes de subirnos a una bicicleta por ciento ochenta. Después, una maratón completa. El Ironman no te enseña a ser invencible. Te enseña a seguir cuando ya no quieres seguir. Eso sí lo puedo aplicar al día siguiente en la oficina.
Me llamo Alejandro Chung. Crecí en Patronato, el barrio de Santiago donde conviven árabes, coreanos, peruanos y chilenos en el mismo par de cuadras. Mis papás llegaron desde Corea sin hablar español, con poco dinero y muchas ganas de construir algo. Eso es lo primero que vi sobre emprender: no en un libro, sino en la mesa de mi casa. Hoy tengo mis propios negocios en ese mismo barrio, y en otros lados también. No es casualidad.
Manejo una mini-van al trabajo. No porque sea lo más cómodo, sino porque es lo que necesito para moverme como me muevo. Hay gente que se sorprende. A mí me parece que dice bastante sobre cómo pienso: sin poses, con criterio propio.
En números
- Más de 10 años emprendiendo
- 4 negocios activos en distintos rubros y etapas
- 226 km — distancia total de un Ironman completo (3,86 km natación + 180 km bici + 42,2 km maratón)
- 300 km — distancia del randonneur de ultra ciclismo que completé
- +25 personas trabajando directamente en mis empresas
Los negocios
Yeppo nació como una tienda online de skincare y café coreano. Al principio operábamos desde el comedor de una iglesia — sin bodega propia, sin oficina, con cajas apiladas en cualquier espacio disponible. Hoy es una empresa con más de 25 personas, presencia física, y estamos expandiendo a México. Yeppo no es solo skincare coreano: es el canal donde la cultura y los rituales de belleza de Corea llegan a Latinoamérica de una forma accesible y auténtica.
Estación Seúl es una galería comercial temática coreana en pleno Patronato. Es el proyecto más cercano a mis raíces: un espacio físico en el barrio donde crecí, diseñado para que la cultura coreana tenga un lugar real en Santiago. No es un mall de importados. Es una experiencia. Hay marcas, hay comida, hay diseño, hay una historia detrás de cada local. La Pausa Oriental complementa ese ecosistema como tienda de comida fresca y snacks coreanos — el lugar donde la gente hace una pausa y come algo distinto, bueno, y con identidad.
El atleta
De adolescente, lo mío eran los videojuegos. Pasaba horas frente a la pantalla sin mayor preocupación por el movimiento ni el cuerpo. El deporte vino después, como una decisión deliberada. No fue una epifanía ni una crisis. Fue más simple que eso: decidí que quería vivir diferente y el cuerpo era parte de eso.
Hoy entreno todos los días. He completado un Ironman completo, triatlones de distintas distancias, y un randonneur de 300 km en ultra ciclismo. No lo hago para publicarlo ni para demostrar nada. Lo hago porque el entrenamiento de larga distancia me enseñó algo que ningún libro de negocios me dio: cómo sostener el esfuerzo cuando no hay adrenalina, cuando estás cansado, cuando todavía faltan 80 km. Esa capacidad es transferible. Directamente.
Por qué este blog
Hay muchos blogs de emprendimiento. La mayoría está escrita desde Silicon Valley, desde MBAs, desde contextos donde el capital de riesgo es una opción real y el apellido te abre puertas. Ese no es mi mundo. Mi mundo es Patronato, es una familia de inmigrantes, es construir con lo que hay.
Quiero escribir para el emprendedor latinoamericano que siente que las reglas del juego fueron diseñadas para otros. Para el que tiene una idea sólida pero no el pedigree. Para el que entiende que la disciplina extrema no es un hobby — es una forma de pensar. No prometo fórmulas. Prometo honestidad sobre lo que funciona y lo que no, desde mi experiencia real.
Algo concreto
Kuilen, mi pareja, me aguanta los entrenamientos de madrugada con una paciencia que no me merezco. Mi hermano Esteban y mi hermana Yona son parte de la historia también — crecimos juntos en ese Patronato que hoy es el centro de lo que construyo. Cuando llego al trabajo en mi mini-van y entro a la oficina, llevo todo eso conmigo. No lo separo. Creo que esa es la única forma de hacer algo que dure.
