El motivo de haberme inscrito a un triatlón de distancia completa
Desde que terminé mis estudios e inicié en el mundo profesional, nació en mí una ligera obsesión de buscar constantemente desafíos deportivos. Lo cual, para mis cercanos y quienes me conocen desde la adolescencia, era extraño puesto que no me gustaba hacer deporte, sino los videojuegos.
Ahora que culminé con uno de los desafíos deportivos que nunca imaginé que iba a realizar, un triatlón de distancia completa (Ironman), y habiendo reflexionado sobre ésto, concluyo de que, lo que en realidad buscaba en el deporte era sentir esa gratificación de ir superando mis barreras mentales y físicas con cada logro desbloqueado.
Desde el 2019 que me proponía continuamente alcanzar una nueva meta deportiva: Terminar una maratón (42.2km), competir en nado en aguas abiertas (mar), desafiarme en una competencia de triatlón, realizar recorridos de ciclismo de larga distancia (+200km), hacer un Ironman de media distancia y, finalmente, terminar una triatlón de distancia completa.
Haber marcado el último de este checklist como completado (el full Ironman) me hace pensar que sacié el hambre de la autoestima, es decir, de validar mi creencia de poder completar los desafíos que me plantéo si planifico correctamente una estrategia de preparación del desafío y aplico la disciplina necesaria para ejecutarla. El proceso de preparar estos desafíos y el desafío en sí, independiente de haberla terminado o no, me entregó herramientas que hoy utilizo para plantearme nuevos desafíos en otras áreas de mi vida y alcanzarlas.
En esta entrada del blog te contaré la experiencia de preparar un Ironman de distancia completa y el aprendizaje que deja completar este tipo de desafío deportivo en el ámbito profesional y de relaciones interpersonales. Espero que disfrutes la lectura al igual que lo hice escribiéndola.
La disciplina como un músculo que se trabaja
Si tuviese que premiar a la virtud moral que más contribuyó a que consiguiera completar este desafío, sería la disciplina. Haber logrado culminar el desafío de terminar un Ironman completo me sirvió para validar, por experiencia propia, la idea de que todo lo que uno se propone en la vida es alcanzable si aplicas la disciplina necesaria para la ejecución el plan o estrategia para lograrlo.
Existen bastantes estudios científicos que declara que un atleta necesita de al menos 10.000 horas de práctica deliberada para convertirse en un deportista de clase mundial, las cuales no necesariamente serán dedicadas a entrenamientos disfrutables. Al respecto, en las conclusiones de un paper científico, los autores Ericsson, Prietula y Cokely (2007, p. 119) escriben “… nuestra investigación muestra que incluso los artistas más talentosos necesitan un mínimo de diez años (o 10.000 horas) de entrenamiento intenso antes de ganar competiciones internacionales”.
Para poder sobrellevar esa gran cantidad e intensidad de trabajo físico y mental, no sólo se requiere de mecanismos de entrenamientos que permitan al atleta poder mantenerse consistentemente en su plan de ejercicios, sino también de trabajar la concentración y disciplina. Desde mi experiencia personal, en la que llevo más de 4 años entrenando para varios desafíos deportivos, buscando conocer y empujar mis límites físicos y mentales, confirmo lo imprescindible que es el desarrollo de la concentración y disciplina en la mejora continua del rendimiento deportivo y consecución de metas.

En la preparación del Ironman Korea hubieron varios días en los que no tenía ni la voluntad ni energía para entrenar, sobretodo en días de frío y lluvia y que finalizaba tarde y exhausto de mi jornada laboral, y que debía completar el entrenamiento de natación. Fueron aquellos días los que forjaron mi disciplina; pues, aún teniendo la opción de excusar la inasistencia al entrenamiento, igualmente me presentaba en la piscina.
Si por el frío o por salir tarde del trabajo no entrenaría, entonces, ¿de qué otra cosa no me excusaría?
Enfócate más en el sentimiento que en la meta misma
El Ironman de distancia completa no es solo una carrera; es una conversación íntima contigo mismo que dura más de 12 horas (para los que somos amateur). Este desafío se compone de una natación de 3.86 kilómetros de distancia, 180.2 kilómetros de ciclismo y 42.2 kilómetros de carrera. Números que asustan a cualquiera, incluso a los que llevamos años entrenando.
El día de la carrera, mientras me colocaba el traje de natación y me preparaba en la zona de transición de las tres disciplinas, observando a otros atletas con sus cuerpos notoriamente trabajados y rutinas meticulosamente ensayadas, me pregunté: ¿Por qué estoy haciendo ésto?. La misma pregunta que me hago ahora que planeamos nuestra expansión nacional de Yeppo y el inicio de nuevos negocios.

Cuando comencé a desafiarme corriendo distancias de 21 kilómetros, no partí haciéndolo pensando en que eventualmente iba a llegar a realizar un Ironman. Ni siquiera estaba pensando en iniciarme en el triatlón. Pero sabía lo que quería: Sentirme autosuficiente y realizado por las metas propuestas y cumplidas. Si bien prestaba atención a los tiempos que demoraba en completar un desafío (rendimiento), me enfoqué más en el sentimiento de preparar y terminarlo que en la meta como tal.
Tener este enfoque de, los que muchos le llaman, “vivir el proceso” contribuye a crear sostenibiilidad en tu crecimiento personal y profesional, pues logras disfrutar el viaje a cuesta arriba de tus desafíos y no sólo la vista desde la cima, eliminando así la satisfacción efímera de recibir un reconocimiento externo de algún logro. No me mal interpreten; el reconocimiento externo de logros es importante, pero no debiese ser el fin último de tus desafíos tanto deportivos como profesionales.
Existen circunstancias que podrían afectar la consecución de tus objetivos, por ejemplo, si eres emprendedor de una startup y buscas financiar el crecimiento mediante el levantamiento de $5MM USD con inversionistas ángeles, podría ocurrir que exista una especulación negativa en los inversionistas en relación a la economía local por efectos de una crisis política global y que esto genere resistencia a la hora de aventurarse en la toma de inversiones riesgosas y opten por activos seguros. En otras palabras, existe una alta probabilidad de que surjan sucesos que se interpondrán en tu camino hacia la meta.
Es desmotivaste y desgastante trabajar arduamente por la consecución de una meta propuesta pero que, por factores externos e incontrolables (una lesión corporal, la necesidad de búsqueda de empleo, una tragedia familiar, etc.), no logres alcanzar o sea extremadamente difícil de lograrlo. Si estas desafortunadas situaciones suceden inevitablemente en nuestras vidas, es recomendable que mantengas un enfoque hacia los sentimientos que se esconden detrás de aquellos números, los cuales son sólo eso (números), para que el viaje sea más agradable y se te sea más fácil mantenerte en el sendero hacia la cima.
Para ilustrar este punto desde una perspectiva profesional, y volviendo al ejemplo del emprendedor que busca financiar el crecimiento de su startup mediante el levantamiento de una ronda de inversión USD $5MM, él podría, en vez de proponerse esta ambiciosa meta y, en el hipotético escenario de una economía local en enfriamiento, buscar esa sensación de que su empresa está en crecimiento constante y orgánico celebrando cuando sus ventas, sus cartera de clientes, sus transacciones o su tasa de conversión vayan aumentando un 1% mensualmente: ésto podría traducirse en +400% de crecimiento en sus ganancias. Si bien el crecimiento bootstrap (crecimiento de una startup mediante re-inverisón de ganancias) tiene un ritmo distinto al de la inyección de capital de inversionistas, ambas apuntan hacia un crecimiento organizacional y es el reconocimiento de estar haciendo las cosas bien y la satisfacción que ésto produce lo que finalmente debiésemos buscar.
El lago: donde la confianza se encuentra con la estrategia

La primera luz del día comenzaba a reflejarse en las aguas tranquilas del lago de Gurye. A diferencia de lo que muchos podrían pensar, el agua no era mi enemigo ese día – era mi primer aliado en esta aventura de más de 12 horas.
La ansiedad previa a la largada es algo familiar para cualquier triatleta. Es ese momento donde tu mente oscila entre la emoción y el respeto por lo que está por venir. Mientras ajustaba mis lentes de agua y esperaba mi turno de salida, sentía una mezcla de confianza y cautela estratégica. Sabía que estaba bien preparado para los 3.86 kilómetros de natación, pero también era consciente de que esto era solo el comienzo de un día muy largo.
El agua estaba sorprendentemente tranquila, como invitándome a dar lo mejor de mí. Con cada brazada, me encontraba alcanzando a competidores que habían partido en grupos anteriores. Ver las gorras de diferentes colores quedando atrás me iba llenando de una confianza contenida. Especialmente gratificante fue encontrarme nadando codo a codo con los atletas de gorra dorada – los AWA (All World Athlete) – aquellos que en competencias anteriores habían demostrado tiempos excepcionales en el agua.
Pero en medio de esa euforia controlada, una voz en mi interior me recordaba constantemente: “Tranquilo, esto es solo el comienzo. Guarda energías para lo que viene”. Es curiosa esta dualidad en el triatlón, como en los negocios:saber que eres capaz de más, pero elegir estratégicamente cuándo dar ese extra.
Cada vez que me encontraba aumentando el ritmo por la emoción de alcanzar a otro competidor, me recordaba a mí mismo que el verdadero desafío no estaba en el agua, sino en las horas que seguirían después. Esta capacidad de contenerse cuando todo tu cuerpo quiere ir más rápido es una lección que he aplicado constantemente en el mundo emprendedor: a veces, el verdadero éxito no está en cuán rápido puedes ir, sino en cuán inteligentemente puedes administrar tus recursos.
En el mundo psicológico existe una definición de aquel sweet spot de presión (estrés) que se ejerce sobre una persona para la realización de una determinada tarea; un nivel óptimo de estrés controlado que permite llegar a niveles altas de motivación y productividad. Es este sweet spot, que en el mundo deportivo le llaman estado de flow, que buscaba mientras nadaba la primera parte de este desafío deportivo.

Añadiendo una presión óptima hacia tu trabajo o al de tu equipo producirá un crecimiento en tu motivación y productividad al alcanzar un alto nivel de concentración en lo que estés(n) realizando, dejando en segundo plano la dimensión del tiempo, espacio e incluso fatiga. Esta inmersión absoluta hacia una determinada actividad, que eleva el nivel productividad y motivación a su peak, es lo que dos psicólogos acuñaron el nombre de Ley de Yerkes Dodson.
Para estimular tu nivel de motivación o el de tu equipo hacia un determinado proyecto, identifica sus factores de estrés (plazo de tiempo, meta, recompensa, consecuencias negativas, etc.) y luego define cuáles serán los niveles que permitan llegar al peak de motivación y productividad del equipo.
La soledad del ciclista y del emprendedor
El viaje de emprender un negocio podría sentirse solitario, pues implica llevar una vida distinta al común de los mortales; eliges atender tu ambición de resolver un determinado problema del cual pocas personas se han responsabilizado, aceptando las implicancias de embarcarse en un viaje a cuesta arriba que tiene un norte que muchos desean llegar pero pocos son los que lo intentan.
Los emprendedores no seguimos costumbres sociales a ciegas ni esperamos rendir cuenta a nadie. No buscamos cumplir las expectativas que otros tienen de nosotros en diversos aspectos de nuestras vida: matrimonio, trabajo, espiritualidad y estilo de vida. Buscamos hacernos preguntas que nos entrega luces del sentido de nuestras vidas.
Estas preguntas nos llevan a partes de la consciencia que no cualquier persona querría explorar, pues suponen una carga en la consciencia el conocer las responsabilidades que se han abandonado. Personalmente tengo una visión pesimista hacia el cambio climático y el futuro de las especies del planeta tierra, incluyéndonos. Me pregunto si seremos capaz de limitar el calentamiento global por debajo de 1,5 °C para reducir de forma significativa los riesgos, efectos adversos y las pérdidas y daños relacionados con el cambio climático.
Ignorar la existencia de problemas de escala humana sabiendo que están las condiciones y herramientas para tomar acción hoy y aportar en esta lucha contra el cambio climático, a la cual líderes mundiales nos llaman también a liderar iniciativas, sería pecar de pasividad en un hogar donde todos sus integrantes colaboran para sobrevivir un próximo invierno cruel y sin compasión. Tomar acción al respecto implica investigar, discutir y coordinar con otras personas con mismos intereses la ejecución de soluciones a diferentes escalas. En otras palabras, significar priorizar nuestro escaso tiempo en atender preocupaciones a nivel local, nacional o global antes que los intereses personales.

Emprender un nuevo viaje implica dejar de lado ciertas comodidades, contacto social, costumbres y objetos materiales. No puedes cargar con muchos kilos sobre tu espalda si quieres recorrer el mundo a pie o vehículo. Sentirás angustia por la pérdida de éstos, pero encontrarás nuevas formas de satisfacer tus necesidades más adecuadas a tu nuevo estilo de vida. Si tienes suerte, encontrarás a un(a) compañero(a) de viaje que se querrá sumar a tu viaje, pero, para la mayoría de los casos, tendrás que aprender a viajar solo.
La maratón: donde se forja el carácter
Si el ciclismo fue una prueba de resistencia, la maratón fue una lección de humildad. Bajo un sol abrasador, cada paso era una negociación entre el cuerpo que gritaba “para” y la mente que susurraba “sigue”. Me recordó a esas noches interminables trabajando en la tienda online de Yeppo desde el comedor de la iglesia, cuando todo parecía imposible pero seguíamos adelante.
En el kilómetro 30 de la maratón, cuando el “muro” golpeó con toda su fuerza, entendí algo crucial: el verdadero competidor no está a tu lado, está en tu mente. Los mismos “demonios internos” que te dicen que no puedes expandir el negocio, que es demasiado riesgo, que mejor te quedas donde estás estuvieron ahí haciendo presencia. Dicho de otra forma, estuve viviendo a carne y hueso lo que psicólogos llaman el síndrome del impostor.

Cuando uno se plantea un desafío personal lo comunica a sus cercanos con el fin de hacerles saber que te estás comprometiendo con llevar a cabo un proceso de trabajo que posiblemente haga cambiar tus hábitos o estilo de vida y que para nosotros es importante que lo sepan. Esto trae consigo cierta presión de tener que cumplir con lo planeado y llegar a la meta propuesta, lo cual podría, si es debidamente controlado, ayudarte a mantenerte un alto nivel productivo o, si es que no es controlada y la presión es exageradamente alta, crear un efecto contraproducente en tu nivel productivo.
El síndrome del impostor es común entre las personas que son de alto rendimiento en cualquiera de los ámbitos de la vida: trabajo, deporte e incluso arte. Los atletas son altamente competitivos, y son los coaches, compañeros de equipo y el público aficionado de su deporte quienes están constantemente examinando su rendimiento.
Buscamos alcanzar objetivos deportivos o empresariales con un alto estándar de rendimiento y aspiramos a la perfección. Si llegamos bajo un nivel inferior a nuestras expectativas de obtener ciertos tiempos (o lugar) en un desafío deportivo o resultados económicos de un proyecto empresarial, experimentamos dudas sobre uno mismo y sentimientos de inadecuación en el entorno.
El entorno (y nosotros mismos también) crea juicios y comparaciones de nuestro rendimiento con el de otros atletas o empresarios del entorno, y muchas veces ésto trae consigo sentimientos de inferioridad e incapacidad. En este sentido, pensamos que los logros anteriores fueron a causa de suerte y no por el esfuerzo y dedicación entregada a la ejecución del plan de entrenamiento o empresarial.
Mi estrategia para superar el síndrome del impostor consiste en acciones simples pero que requieren de voluntad para implementarlas. Por un lado, intento proponerme una meta que se oriente más hacia mis sentimientos y no a una meta específica, es decir, enfocarme en el proceso más que el resultado de éste. Por otro lado, me doy espacio y tiempo de reflexionar en los logros que voy alcanzando (esta entrada de blog es un resultado de ésto) para reconocer las habilidades y conocimientos que voy adquiriendo durante el proceso de llegar hacia éstos, lo que consecuentemente alimenta mi autoestima. Estas son estrategias que a mí me funcionan y que tal vez no te funcionen a ti, por lo que debes ir trabajando en identificar las que te funcionan especialmente a ti.
Cruzando la meta: el comienzo de algo nuevo

Cuando finalmente crucé la línea de meta, exhausto pero eufórico, no pude evitar ver el paralelo con nuestro viaje en Yeppo. Cada logro no es un punto final, sino un nuevo comienzo. Así como terminar un Ironman te hace preguntarte “¿qué más soy capaz de hacer?”, cada meta empresarial alcanzada abre la puerta a nuevos desafíos.
En una entrada anterior, donde reflexiono sobre la relación del ciclismo de larga distancia con el emprendimiento, muestro un diagrama de la zonas de confort, miedo, aprendizaje y crecimiento para ilustrar la idea de la naturaleza cíclica de aprender nuevas habilidades y experiencias, sea en el trabajo o el deporte, donde, al dominarlas, luego debemos plantear desafíos más ambiciosos u de otro tipo para seguir teniendo aprendizaje y crecimiento personal sostenido. En efecto, si nos conformamos y mantenemos el el nuevo estado mental y físico, sin tener la necesidad de superar nuestros miedos para conseguir nuevas habilidades, nos estancaremos ahí y no creceremos como personas.
Si bien en el corto plazo (menos 1 año) no planeo realizar ningún desafío deportivo como el de completar un Ironman, sí me planteé desafíos empresariales y financieros que requerirán de planificar exhaustivamente una estrategia y disciplina en la ejecución de lo planeado, ambas herramientas que fuí perfeccionando en el proceso de preparar un Ironman. Este 2025, junto a otros socios, abriremos un primer centro comercial con temática asiática, una nueva línea de negocio de comida al paso y la realización de una inversión inmobiliaria.
Lecciones del Ironman para el emprendimiento
- La preparación es crucial, pero la adaptabilidad es vital: Puedes planear cada detalle, pero siempre surgirán imprevistos. La clave está en cómo respondes a ellos.
- El progreso no es lineal: Habrá momentos buenos y malos. Lo importante es mantener la vista en el objetivo final.
- La mente es tu mejor aliado o tu peor enemigo: Los límites suelen estar más en nuestra cabeza que en nuestro cuerpo o en las circunstancias externas.
- La importancia del equipo: Aunque el Ironman parece un deporte individual, el apoyo de otros atletas, voluntarios y espectadores es fundamental. Lo mismo ocurre en los negocios.
De vuelta a la realidad
Hoy, mientras lidero un equipo de más de 25 personas y nos preparamos para nuevos desafíos empresariales, las lecciones del Ironman resuenan más que nunca. Cada día es una oportunidad para empujar nuestros límites, para descubrir qué más podemos lograr.
Y tú, ¿qué desafío te parece imposible hoy? ¿Qué meta te asusta tanto que te emociona? Recuerda: el mayor obstáculo no está en el camino, está en nuestra mente. Como en el Ironman, en la vida y en los negocios, la meta no es llegar primero, sino llegar más lejos de lo que creías posible.
Por último, dejo un extracto de la película En busca de la felicidad para hacernos el llamado de acción a realizar nuestros sueños sin permitir que nadie nos diga que no podemos conseguirlo, incluso nuestros padres, hermanos ni pareja. Espero que te guste!
Bibliografía
- Investigating the Period of Practice Needed to Acquire Expertise in Great Britain 2012 Track and Field Olympic Athletes, 2019, Toby Staff, Fernand Gobet and Andrew Parton (enlace al artículo).
- Ley de Yerkes-Dodson, Wikipedia (enlace al artículo).
Artículos relacionados
- Enseñanzas del ciclismo de larga distancia y triatlón para un emprendedor — la analogía entre el ciclismo de larga distancia y el emprendimiento.
- Metí la cabeza al agua más fría de mi vida y entendí por qué tus clientes se van sin volver — los 8 touchpoints del Ironman 70.3 Puerto Varas y lo que incomoda de tu negocio.
- La empresa como matriz de nodos — por qué veo la empresa como una matriz de nodos interconectados.

