Presentación de la analogía entre el ultra ciclismo y el emprendimiento
Al tiempo que lidero una empresa con +25 personas y también dirijo otros emprendimientos he tomado varios desafíos deportivos de triatlón y ciclismo de larga distancia, los cuales me han ayudado a reforzar habilidades claves para abordar desafíos empresariales y liderar equipos de alto rendimiento.
En mi último desafío de ciclismo de 300 kilómetros de distancia aprendí que el trabajo y deporte, a pesar de que uno sea de carácter profesional y el otro de ocio, comparten similitudes, sobre todo de carácter psicológico. Sin determinación, resiliencia y valentía no hubiese podido llegar a liderar la empresa que hoy tengo ni tampoco terminar las carreras de ultra ciclismo ni de triatlón.
Actuar a pesar del miedo e incertidumbres
Tengo una memoria vívida de esa mañana de la carrera cuando el despertador sonó pero no logré levantarme para salir con tiempo a la largada de la carrera de ultra ciclismo.
Salí de casa pensando en que iba a llegar tarde, que no me queda otra que salir junto al último grupo de ciclista (07:00 AM), por lo que, ante cualquier contratiempo, estaba la posibilidad de quedarme solo pedaleando bajo la oscuridad de la noche entre los cerros de Santiago, Chile.
A pesar de que el randonneur es un tipo de desafío de ciclismo de autosuficiencia, pedalear junto a otros ciclistas te hace sentir motivado y más seguro en las autopistas, sobretodo cuando cae el noche y toca pedalear bajo las luces de las estrellas. Por lo que, quedarme solo no era una opción.
Es invierno, está oscuro y se ven las escarchas del agua congelada sobre el cesped. Encajonado entre otros 50 ciclistas, inicié el desafío con un leve temor de quedar último de ese grupo de ciclista aún cuando sé que estoy en condiciones buenas para este tipo de desafío.
Sin embargo, estoy familiarizado con estos pensamientos negativos que los deportistas llaman “demonios internos”. No doy espacio mental para éstos y me esfuerzo en pensar determinadamente que cruzaré la meta de los 300 kilometros y que soy una persona que actúa a pesar del miedo.
¿Qué es lo peor que puede pasar? Que haya utilizado todas las reservas de emergencias de cámaras de neumáticos, baterías de las luces traseras y delanteras, que se muera el teléfono, etc. En cualquier circunstancia, puedo encontrar una solución o llamar a mi hermano por alguna emergencia.
Primeros 100 kilómetros
Tras una reflexión sobre la preocupación de quedarme solo, llegué a la conclusión de que podía terminar el desafío de forma autónoma, pues iba bien equipado, sobretodo con la batería de emergencia.
Así que no me preocupo de pedalear junto al grupo, de seguir el ritmo de otro ciclista, sino más bien de pedalear a un ritmo sustantable y de dosificar mi energía de forma estrategia para el resto del desafío.
Al equivocarme de dirección de ruta, el teléfono me vibra y la aplicación de GPS para ciclista me alerta de que me estoy saliendo de ruta. Perfecto. Perderme no es un tema de preocupación.
Mi teléfono y mi batería externa. Mis principales fuentes de seguridad vial. Mi pensar es que si me pierdo en ruta o tengo un accidente, puedo contactar a mi hermano para pedir ayuda.
En la ruta no olvido recordar de la importancia de disfrutar del proceso; de ver el sol salir y iluminar las texturas y el color azulino de los cerros y montañas y de sentir esos débiles rayos del sol intentar dar calor a mi cuerpo.
Primer punto de control en kilómetro 136
El plato fondo de la ruta es Alhue. Una pequeña comuna ubicada al sur de la región Metropolitana de Santiago, cerca de Melipilla, y ubicada en un valle rodeado de cerros verdosos y lagunas.
Al llegar a Alhue me doy cuenta de que es una zona donde se practica la apicultura por los carteles que colocaban los vecinos de esa comuna informando la venta de los productos de sus abejas.
Gracias al ciclismo de larga distancia he conocido lugares de la Región Metropolitana de Santiago y también de la Región de Valparaíso con lindos paisajes y he disfrutado de la calidez hogareña de los vecinos que viven en esas zonas.
El punto de control se encuentra dentro de un colegio que estaba cerrado por ser sábado. Al llegar, estaciono mi bicicleta en un lugar donde no la iba a perder de vista y elongo un rato antes de entrar donde están los organizadores para hacer el control de llegada.
Aprovecho de sacar algunos alimentos que la organización dispone a los ciclistas. En este tipo de desafío de larga distancia es importante aprender comer lo suficiente para no quedar incómodo de lo lleno ni tampoco con poca energía en el cuerpo.
Al retirar mi cargador portátil para cargar el teléfono y las luces delanteras, me doy cuenta de que éste dejó de funcionar. Ya no puedo dejar encendido el teléfono con el GPS en funcionamiento, pues debo ocuparlo para cuando realmente lo necesite.
Al salir del colegio, encuentro un almacén y compro un pan con rebanadas de jamón y queso. Compro uno y me lo voy comiendo mientras pedaleo de vuelta hacia Santiago.
Amigo de ruta
El ciclismo con el trekking comparten ciertas similitudes, por ejemplo, la de subir cuestas y admirar vistas hermosas como también la de saludar a las personas que vas encontrándote en la ruta.
Mientras desciendo por las cuestas de los cerros del valle de Alhue y disfruto del fresco viento pasar por los lados de mi cuerpo, veo cómo otro ciclista también disfruta del descenso. Va rápido, y decido ponerme detrás para aprovechar la aerodinámica y tener más eficiencia en el pedaleo.
Lo saludo, me saluda de vuelta y le pregunto lo mismo que a varios otros ciclistas: ¿cómo vas para los kilómetros restantes?. Bien me dice, aunque me comenta que se había acalambrado.
¿Acalambrarse a menos de la mitad de la distancia del desafío? Estás cagado. me digo internamente. Le pregunto si es que acaso había traído magnesio (santo remedio para los calambres) y me niega. ¿Sales hidratantes?. Tampoco me dice.
Como llevo 3 pastillas de sales y un magnesio en líquido, y me sentía físicamente en buenas condiciones, le paso 2 pastillas de sales y minerales como un buen samaritano lo haría.
Me llamo Ale, le digo. Y yo Mauricio, me dice. Así conocí a mi amigo Mauricio con quien compartiremos el resto del desafío y nos apoyaremos en cualquier situación inesperada. La compañía de Mauricio me hace olvidar de la preocupación de quedarme sin batería en el teléfono, y por tanto, sin GPS.

Primeros pasos en el viaje del emprendimiento y el ciclismo
A pesar de llevar 5 años liderando la empresa que emprendí junto a 2 socios, aún hay veces que siento miedo e inseguridad de enfrentarme a lo desconocido.
Por la ambición que tengo de hacer crecer la empre
sa que lidero y a cada miembro del equipo, me enfrento constantemente con situaciones nuevas, donde sobrellevarlas requiere de nuevas habilidades y conocimientos.
Es incómodo; como cuando una langosta crece, y su caparazón se vuelve una prisión y al poco tiempo pasa a ser un lugar incómodo, donde se siente aprisionada.
Con los años que llevo emprendiendo y también con los distintos desafíos deportivos, he aprendido a actuar a pesar del miedo y la inseguridad que surgen cuando realizo algo nuevo.
Hoy trabajo con la meta de expandir nuestras operaciones hacia México y levantar a un gerente general y otros cargos de liderazgo.
Estrategias y métodos orientados a dominar el miedo y la inseguridad que surgen cuando nos enfrentamos a lo desconocido

Llegar al punto de preparar y competir para un Ironman distancia completa no es una cuestión que llega a la mente de noche a la mañana. En efecto, no tenía pensado en participar en este desafío, pero a medida que voy logrando metas más pequeñas, en el sentido de exigencia física del reto, me voy acostumbrando más a este tipo de entrenamiento y a sentirme más confiado de mis capacidades deportivas. Sin embargo, aún siento la misma inseguridad que esa primera vez que me inscribí a una competencia de triatlón de distancia sprint (1/8 aprox. de la distancia de un Ironman full), pues en ese entonces nunca había nadado en aguas abiertas.
¿Y qué fué lo que hago para superar esta inseguridad? Actuar a pesar del miedo. Me aterraba un poco saber que iba a estar nadando 800 mts (16 vueltas completas en el carril de piscina de 25mt donde nadaba). Es totalmente distinta la sensación de nada en aguas abiertas a que nadar en una piscina temperada, donde puedes ver el fondo, tocar el suelo con los pies y tienes donde afirmarte cuando te cansas. Nadar en aguas abiertas implica no ver el fondo, a veces toca nadar con lobos marinos, el agua está a 16 grados celcius (28 grados celsius es la temperatura de una piscina temperada) y además, si te cansas, no tienes donde afirmarte. Sin embargo, sabía que debía hacerlo y que nadie más que yo podía superarme a mi mismo, así que me fuí estimulando con las sensaciones de nadar en el mar nadando primero en lago y luego un día en una clínica deportiva que hacían salidas al mar con kayakista acompañándote.
Luego de esa carrera de triatlón de distancia corta quedé con más hambre todavía. Me preguntaba qué se sentía hacer un triatlón de distancia media (1/4 de distancia de lo que había hecho) y qué tan difícil iba a ser entrenar para ese desafío. Y para salir de esa duda tuve que plantearme el objetivo de preparar y hacer un triatlón de distancia media. ¿Por qué esta hambre nunca está saciada? Porque me gusta ser una persona mejor que el día de ayer; me esfuerzo por aprender nuevas habilidades, conocimientos y vivir nuevas experiencias que sé que estando desde la comodidad del sofá no lo puedo lograr. Me siento incómodo estando mucho tiempo en la zona de confort.

Para salir de la zona de confort, debo primero super la zona de miedo; aquella estado mental donde las excusas toman el control de mí y no me dejan avanzar al siguiente estado mental de aprendizaje. Es en la zona de miedo lo que impide al 80% de las personas a crecer personal y profesionalmente; es donde la mente imagina escenarios no favorables y que impide a muchos a no tomar acción. El puente que une la zona de confort y la zona de aprendizaje es la acción, por tanto, debo actuar a pesar del miedo.
Hoy esa misma determinación de lograr los objetivos deportivos que me propongo también lo aplico en el ámbito empresarial, donde busco siempre estar fijando metas que nos saquen de nuestra zona de confort y nos exija aprender nuevas habilidades, conocimiento y requiere de un tipo de esfuerzo distinto para alcanzar esos objetivos estratégicos como lo es iniciar operaciones en un país donde no conozco del todo de las leyes, la cultura empresarial y donde la población supera al 400% al de Chile.
Tanto el ciclismo de larga distancia como el triatlón me ha hecho entender la extraordinaria relevancia que tiene mantener una firme visión de largo alcance en los desafíos de mis empresas. Y a tí, ¿cómo el deporte te ha ayudado a ser una mejor versión de ti? Te leo en los comentarios de esta entrada de blog.
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